Oscuros reflejos que azotan la piel, dejando marcas profundas que se hunden hasta fundirse con mi sangre.
Miradas milenarias que se posan sobre mis pálidos ojos, causan temor a gritos sobre mis más terribles pesadillas.
Aquella mano del deseo penetra mis entrañas hasta sacar mi corazón de un puñado.
Mi cuerpo ahora está pálido y frío. Ya ha dejado de sentir.Mientras deambula por las calles solitarias con ganas de saciar sus instintos más bajos, lame los cerebros de otros seres que yacen inertes sobre el asfalto.