No encuentro salida, necesito huir de esta maldición. Todas las puertas están selladas con el más duro recubrimiento, sin permitirme escapar. Aquel aire acumulado me está asfixiando y mi corazón bombea cada vez menos sangre. Empiezo a desfallecer mientras logro ver a través de mi nublada vista, una sombra que me invita a salir con ella. Es un poco cálida pero a la vez es fría; sus manos se extienden cerca de mi, mientras susurra palabras de esperanza en mi oído.
Ya he caído en un profundo sueño, solo escucho carcajadas, música; siento el olor a vino tinto que penetra mi nariz y mis ojos ven orgías desenfrenadas. Gritos de desesperación y otros de placer, percepciones confusas que pasan por mi mente, mientras voy aterrizando en mis pensamientos y y me doy cuenta que estoy muerta, y ando recorriendo el inframundo como una alma en pena buscando ser escuchada y aliviada.

Eha, qué buen texto. Se siente la asfixia, la pesadilla, la desesperación y la ansiedad en cada palabra. Así es. Cuando describes tus atmósferas oníricas alcanzas tu mejor nota. Abrazo.
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