En el sendero de mi despertar
se encontraba un alma en pena
llorando hasta formar ríos
llenos de espuma espesa.
Se golpeaba la cabeza
y sus gemidos explotaban
mientras mordía los labios
ensangrentando la vía.
Sentí una fuerza letal
hasta que me dio un abrazo
Frío y lleno de nostalgia
que entristeció mi regazo.
Se alejó de mi mientras podía
y corrió lejos por la calle
hasta que un tren fantasma
acabó con su "vida".
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