Vida monótona y sin rumbo. Me encuentro en un callejón, en donde las paredes cada vez más se empiezan a acercarse, tratando de aplastarme. No hay salida. Corro cada vez más rápido esperando con ansias encontrar una luz que se encienda al final y pueda ayudarme. Sigo corriendo y hasta ahora no la encuentro.
Despierto de aquel desesperante sueño ( O quizá pesadilla), y siento que fue real, pues no puedo moverme ni gritar. La desesperación sigue habitando en mi, sin poder escapar de ese sentimiento que furtivamente me devora toda.
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