Fiestas vacías, que solo llenan el morbo y el ego de las personas. Hoy se quiere ser bueno y luchar por un mundo ideal, pero al otro día, con la resaca de tanto alcohol putrefacto en las venas, se olvida todo por cuanto se aclamaba.
Además, está el temor de que este nuevo año no sea como se espera, y que todo salga bien, dejando todo lo bueno, en manos de seres imaginarios, en vez de construir ellos mismos sus mundos positivos y crecientes.
Por todo esto y más:
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