Las huellas que han pisado aquel camino de vida, dejan marca, como si aquellos pasos estuvieran manchados de sangre. Sin piedad quedan en el recuerdo, imborrables y penetrantes como una daga que atraviesa todo tu cuerpo, caliente y venenosa.
Cuando te dejan una seña, es muy difícil de quitar, por eso uno lleva a cuestas su pasado, cruelmente despiadado, que te atormentará siempre.
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