sábado, 26 de marzo de 2011

La muerte, una dulce mujer.

En los tiempos donde la muerte solo era una pequeña que jugaba en su jardín, llegó a su puerta un apuesto joven que estaba perdido por el bosque y decidió pedir ayuda en aquella casa hogareña. Los padres de aquella niña decidieron alojar al joven en su casa.
Pasaban los años y la niña iba creciendo, se estaba formando como una mujer, hermosa y misteriosa.
Un extraño amor iba creciendo entre ellos dos; al verse suspiraban, trataban de buscarse y jugar con sus miradas...en el aire había un misticismo cada vez que ellos se encontraban cerca uno del otro. Pero un día llegó la tristeza a su corazón, al saber que su amado se iba a marchar para seguir el camino que algún día había empezado; fue tanto su dolor que ella decidió ir hasta la profundidad del bosque para encontrar a la gran hechicera.
Al llegar a las entrañas del bosque, encontró un castillo viejo, que parecía abandonado y decidió entrar para ver mas de cerca. Con temor en sus ojos iba mirando todo a su alrededor hasta que encontró en el fondo de una habitación a la hechicera quien la estaba esperando desde hace muchos años. Ella sabía porque aquella joven la buscaba, así que le dijo que si quería tener al bello joven siempre con ella tenía que desafiar al destino y debía quitarle la vida, así que le dio el don de matar. Pero como todo tiene un precio, para quedarse por siempre con su amor tenía que seguir matando por toda la eternidad.
Así, desde entonces la muerte anda rondando en todo el mundo, buscando almas en pena para despojarlas de su cuerpo, mientras sigue llorando porque en la eternidad no ha podido encontrar a su amor que se ha perdido en la inmensidad del espacio.



sábado, 5 de marzo de 2011

Cuento

Caminando por la calle, veía como las personas se comportaban de maneras muy extrañas.. No sabía el porqué de esas actitudes tan fuera de lo común. Seguía el camino mirando con extrañes aquel show de especímenes, hasta que llegué a un lugar oscuro; era un callejón donde no podía ver nada, pero afloraban todos los olores más putrefactos de la ciudad, y se escuchaban ruidos de gatos sobre los botes de basura y  de ratas pasando por mi lado.
Seguí caminando con un poco de miedo, pero con mucha curiosidad acerca de lo que podría esperarme al final de ese escenario tenebroso. Caminaba como si fuera un muerto viviente, me guiaba por los ruidos, y por fin me encontré al final de todo, donde toqué aquella pared que encerraba esa calle, y sentí que no era más que una puerta de madera y me decidí a abrirla, y dentro de ella provenía una luz que me dejó ciega por unos minutos y cuando volví en sí, me encontraba amarrada sobre una mesa transparente y dentro de un cuarto totalmente iluminado y no lograba ver a nadie. me sentía muy mareada y después de un tiempo aparecieron sobre mi cabeza unas sombras y sólo se escuchaba unas máquinas que parecían taladros, hasta que sentí algo dentro de mi cerebro y empecé a gritar hasta que en el fondo del cuarto una voz me dijo : "Shhhh"!.
Luego de un silencio, me encontraba tirada en el suelo de el callejón pero ya no estaba la puerta. Al levantarme me sentí diferente. Al mirarme de pies a cabeza vi algo que me dejó perpleja....No tenía cuerpo y al querer tocar mi cabeza no sentí nada....
Logré entender que nunca existí, que solo era una idea dentro de la cabeza de otros.

viernes, 25 de febrero de 2011

Tu mirada está apagada y sombría; ya no es la misma de ayer. Tu alma oscura ronda tu mente todos los días, mientras ella está pensando en tus desgracias.
Desafíos interminables que aparecen ante mi vida y no se remueven fácilmente.
Ideas, locuras, mente, demente, todo rodea mi cabeza, la estalla, la llena de marañas y de virus que no sanan fácilmente.

sábado, 12 de febrero de 2011

El retorno

Llegué a pensar que aquel frío lugar era el de mi muerte. Mientras crecía mi pánico, mi alma se escondía entre los arbustos. Aquellas espinas del rosal cortaban  mi cuerpo formando sangre sobre el sendero. Aquellos árboles se tambaleaban y rugían al son del viento y yo me sentía perdida por aquel camino desconocido.
Arrastrándome sobre el suelo dí mi último suspiro, y salió de mi boca una gota de sangre que manchaba la tierra mientras mi cuerpo se fundía otra vez, retornando hacía el lugar donde llegué por primera vez.

¿Muerte o vida?

En el sendero de mi despertar
se encontraba un alma en pena
llorando hasta formar ríos
llenos de espuma espesa.


Se golpeaba la cabeza
y sus gemidos explotaban
mientras mordía los labios
ensangrentando la vía.


Sentí una fuerza letal
hasta que me dio un abrazo
Frío y lleno de nostalgia
que entristeció mi regazo.


Se alejó de mi mientras podía
y corrió lejos por la calle
hasta que un tren fantasma
acabó con su "vida".

martes, 8 de febrero de 2011

Tarde de lluvia

El frió quiebra mis huesos
mientras mis labios tiritan
mis ojos se nublan
y pierdo la conciencia.


navego por senderos oscuros
buscando una señal
que calme mi angustia 
y caliente mi pensar.


Espero sentada escribiendo
mientras empiezo a desvanecer
como tinta sobre agua
para jamás volver.

lunes, 10 de enero de 2011

Buscándome

Veo rostros de personas que creo conocer.
Algunas fotografías que me recuerdan mi niñez.
Objetos que producen sombras.
Voces susurrando secretos del pasado.

Siento mis manos con el tacto.
Saboreo los labios con mi lengua.
Mis ojos retratan aquellas formas.
Aún respiro.

Y me pregunto ¿ Donde estoy?, ¿Donde me encuentro? ¡¡¡Porque todavía no lo sé!!!

Aparato Respirador Submarino

En la película "Puente hacía Terabithia", se muestra una composición escrita que hizo Leslie Burke, un personaje de la película...Me encantó mucho. Sentí que cada palabra de ese escrito recorría mi mente y me hacía sumergir en un mundo mágico. A continuación les muestro aquella composición para que la disfruten:


"Voy avanzando suavemente,
sobre el hermoso y salvaje
mundo inexplorado debajo de mí.


Floto en silencio,
y lo rompo con el sonido
de mi respiración.


Arriba de mí no hay más
que luz brillante,
el lugar del que he venido,
y al que volveré,
cuando haya terminado aquí.


Estoy buceando.


Soy un buzo.


Voy más profundo por las rocas arrugadas
y las algas obscuras
hacia una profundidad azul
donde un banco de peces aguarda.


Al ir nadando por el agua,
voy despidiendo burbujas,
que se agitan como medusas
al elevarse.


Reviso mi aire.


No tengo el tiempo que necesito
para verlo todo,
pero eso es
lo que lo hace tan especial".